Hoy hace un mes que este Blog comenzó su andadura en el hiperpoblado universo web, a la vez, seguramente, que lo hacían otros seres como él, ya que si hay un espacio donde la ‘natalidad’ no para de aumentar es en Internet.
Hoy hace 4 semanas desde que les emmés, sus mamás, ‘diéramos a luz’ en un ‘parto’ rápido e indoloro aunque con algún contratiempo de última hora, al que podríamos considerar nuestro pequeño ‘bebé 2.0’.
31 días desde que lo tuvimos ahí delante y tras comprobar que estaba sano, lo presentamos a los más allegados con la esperanza de que estos dieran a conocer la buena noticia a otros amigos y así convertirlo en una ‘criatura’ querida y observada por muchos. Porque sí, lo confesamos, queremos que nuestro bebé-blog se convierta en famoso.
744 horas en las que nos hemos maravillado ante su aumento de tamaño -gracias a que lo alimentamos con nuevas entradas casi todos los días-, ante sus pequeños cambios y mejoras imperceptibles para otros pero muy deseadas por nosotras, ante su capacidad para emocionarnos por cómo va haciéndose grande y por lo que dicen de él nuestr@s amig@s.
44.640 minutos en los que ya hemos encontrado momentos para pensar que antes de que nos demos cuenta, habrá generado su propio espacio independiente que apenas necesitará de nuestra interacción para sobrevivir; se valdrá por sí solo, se refugiará en sus amig@s en Facebook y se buscará un enlace permanente con el que seguir generando vida digital en la red.
4 semanas, 31 días, 744 horas, 44.640 minutos...
¿es mucho o poco tiempo?
Hablando del cuidado y la educación de l@s niñ@s -reales- resulta de vital importancia medir cuánto invertimos en ell@s, pero tan básico como la cantidad es la calidad.
Resulta obvio que la coyuntura actual nos deja poco tiempo libre para dedicarlo a lo que realmente nos gustaría. Las responsabilidades nos obligan muchas veces a hacer malabares con los minutos y las horas y salen perdiendo quienes más nos necesitan. Y también pasa que cuando por fin encontramos el hueco, sentimos que no lo hemos aprovechado adecuadamente. Por eso, much@s expert@s defienden la necesidad de que l@s padres y madres pasen tiempo con sus hij@s diariamente, y además lo hagan con calidad, en el sentido de que l@s menores se vean atendid@s plenamente y se sientan protagonistas de esa ocasión en la que dejamos de lado nuestras necesidades y obligaciones para volcarnos en las suyas.
Pero tampoco debemos confundirnos e identificar ese intervalo como perdido porque nos dedicamos a hacer piruetas con ell@s o a fingir ser un monstruo y dejarnos la espalda persiguiéndoles. Aparte de jugar, estar con ell@s también puede significar enseñarles algo sencillo -como atarse los cordones de los zapatos-, o intentar inculcarles valores, o leer y comentar con ell@s un cuento, o simplemente charlar sobre qué están aprendiendo en la escuela infantil o en el cole. En nuestro tiempo con l@s hijos debemos ayudarles a hablar y resolver sus problemas, que para ell@s no son ninguna tontería. Y sobre todo procurar que esa inversión se produzca diariamente. Por mínima que sea.
Bien es cierto que no es fácil cumplir estas recomendaciones: muchas veces nos desesperamos con su impaciencia. Ell@s lo quieren todo y ahora, ¡ya! No tienen conciencia del paso del tiempo y del concepto de esperar o de dejarlo para más tarde, ya que lo van adquiriendo con las rutinas y hábitos que nosotr@s les marcamos.
Aunque por nuestra parte sentimos que el tiempo se va acelerando al ir creciendo y que esa época maravillosa de la infancia pasa muy, muy deprisa, a ell@s les parece lo contrario: están deseando crecer y hacerse mayores; admiran a sus herman@s o prim@s más grandes y quieren comportarse y hacer lo que ell@s, cuando muchas veces su propio tamaño o capacidades se lo impiden. Fijáos si no en la paradoja que existe entre el orgullo de exhibir tres deditos de tu mano para indicar que ya eres ‘mayor’ y la angustia que supone para muchos adultos sumar un año más en el DNI.
Y es que, nuestros bebés todavía no lo saben, pero el tiempo se va y no vuelve, y esos momentos con ell@s son lo más valioso que podemos regalarles.
¡Feliz cumplemés para el Blog de les emmés! (¡Y nos ha salido un pareado sin haberlo preparado!) :-)

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